
SOBRE MÍ, versión extendida
De cómo llegué a ser Mentora de Gestión Digital integrando tecnología y sensibilidad
Esta es, sin duda alguna, la parte más íntima y personal de toda mi web. Y también la que más me cuesta escribir.
De hecho, desde que empecé mi negocio en 2021, he reescrito esta página prácticamente cada año.
Porque he ido cambiando, y mi negocio, y mi forma de entender la tecnología, el trabajo, la productividad, la sensibilidad y la vida… muchísimo más.
Hoy siento que antes de contarte qué hago, necesito contarte desde dónde lo hago.
Porque mi trabajo actual nace de muchas semillas, y necesito contarlas con calma y desde el principio.
El nacimiento de una friki digital
Mis primeros PASos en la informática y el mundo digital
Soy andaluza por los cuatro costaos.
Nací en Osuna, un pueblo precioso de la provincia de Sevilla, donde fui una niña y adolescente feliz, curiosa y con muchas ganas de investigar el mundo.
Poco antes de cumplir los 18, allá por 1995, me fui a Málaga a estudiar Informática de Gestión.
Y te confieso algo: al principio, aquello no fue una gran llamada vocacional. Más bien fue una elección que hice sin saber del todo hacia dónde me llevaría.
Pero pronto empecé a disfrutarlo. Mucho. Desarrollar programitas en Cobol, Clipper o Visual Basic se convirtió en una especie de pasatiempo raro, técnico y entretenido.
Ahí nació la friki digital que todavía me acompaña. Esa parte de mí que disfruta entendiendo cómo funcionan las cosas por dentro.
Esa que mira una herramienta digital y piensa:
“Vale, pero… ¿esto cómo se podría usar de una forma más sencilla, más útil y más humana?”
Nuestras raíces nos definen, nuestro crecimiento nos transforma
Más de 25 años entre tecnología, formación, gestión y procesos
Desarrolladora de software y técnica de calidad
Nada más finalizar mis estudios, empecé a trabajar en una multinacional tecnológica.
En la práctica, aquello tenía mucho de teletrabajo, aunque entonces todavía no usáramos esa palabra en nuestro día a día.
La oficina de Málaga fue pionera en un modelo de “factoría de software”, desde donde trabajábamos coordinándonos con profesionales repartidos por distintos lugares del mundo.
Diseñé y desarrollé programas en varias tecnologías, algunas bastante "rarunas", todo sea dicho.
También empecé a dar mis primeros pasos como formadora, impartiendo cursos internos dentro de la empresa.
Y a principios de los años 2000 conocí muy de cerca el mundo de la calidad.
Fui asignada a un proyecto de implantación del Modelo CMM, un modelo de mejora de procesos en desarrollo de software. Sí, suena también "raruno", pero quédate con esto: ahí apareció una de las semillas importantes de mi forma actual de trabajar.
Porque empecé a entender que la tecnología, por sí sola, sirve de poco si detrás no hay procesos claros, criterios compartidos, documentación útil y una forma ordenada de trabajar y mejorar hasta el infinito.
Docente de informática
Un giro hacia una vida profesional con equilibrio
Aunque disfrutaba de mi trabajo, el mundo multinacional y ciertas políticas de empresa de aquella época me pesaban. Había algo en mí que pedía otra forma de vivir y trabajar.
A principios de 2004 tomé una decisión importante: renuncié.
Después de una larga reflexión, me certifiqué como formadora. Siempre había soñado con ser docente, y ya tenía algo de experiencia enseñando dentro de la empresa.
Así nació mi primera gran combinación profesional:
Tecnología + Formación + Acompañamiento a personas
Ahí entendí que enseñar tecnología no es solo explicar botones, sino acompañar a las personas
Desde 2005, de una forma u otra, he seguido ejerciendo ese papel de profe especialista en informática.
Mi experiencia en gestión administrativa y sanitaria
Transformación digital dentro del sector público
Ser docente en formación ocupacional tenía muchas cosas bonitas, pero estabilidad, lo que se dice estabilidad, más bien poca.
Así que fui buscando mi camino también en el ámbito administrativo del sector público.
En 2006 comenzó una etapa de casi 9 años como interina en un hospital de Marbella, pionero en la implantación de la historia clínica digital y referente en calidad en la gestión sanitaria.
Aunque mi categoría fuera administrativa, a cada poco terminaba participando en tareas relacionadas con procesos, documentación, bases de datos, organización interna o transformación digital.
Durante esos años compaginé contratos en la administración con trabajos en academias, experiencias como profesional independiente y también obtuve el título de Técnica en Documentación Sanitaria.
Otra semillita importante.
Porque ahí terminé de ver algo que hoy forma parte de mi mirada profesional: la tecnología tiene sentido cuando ayuda a ordenar la vida real de las personas y de las organizaciones.
Cuando facilita. Cuando aclara. Cuando acompaña mejor el trabajo diario. Cuando evita duplicidades, pérdidas de información, saturación y caos.
Además, en esa etapa conseguí una plaza fija en otro hospital, que nunca llegué a ocupar. Y también estaba en camino de consolidar otra plaza en la Costa del Sol.
Sí. Renuncié a una plaza de funcionaria.
Bueno, en realidad, a dos.
Como lo lees.
Del Sur a El Bierzo
De la estabilidad funcionarial a una vida más alineada conmigo
¿El motivo? La vida es algo más que trabajo.
En 2013 me enamoré de un berciano y también de El Bierzo: de su paisaje, su naturaleza, su tranquilidad y esas noches de verano fresquitas de verdad.
Después de un año de idas y venidas, a principios de 2015 fijé mi residencia aquí.
Y, aunque en aquel momento no lo sabía, esa decisión también me estaba acercando a una forma de vida más coherente conmigo: Más pausada. Más conectada con mi ritmo. Más lejos de algunos moldes que nunca terminaron de encajar.
Gracias a ese cambio, y también a las pocas oportunidades que encontré para desarrollar todo mi potencial profesional a mi manera en esta linda tierra, hoy puedo escribir esta historia desde otro lugar.
Porque a veces las oportunidades aparecen. Y otras veces toca crearlas.
La clave del éxito radica en aprender a encontrar las semillas de oportunidad en cada ocasión
Cómo nació mi negocio digital
Primera etapa: 2021-2023, tecnología, gestión y docencia antes de conocer mi alta sensibilidad
En 2021, como tantas personas, me replanteé mi futuro durante la pandemia.
Tenía muchas semillas disponibles: experiencia tecnológica, años de docencia, conocimiento de procesos, calidad, gestión documental, administración, herramientas digitales y una mirada muy práctica sobre cómo se organiza el trabajo.
Así que planté todas esas semillas, germinaron y creció mi negocio digital.
En aquella primera etapa, entre 2021 y 2023, yo todavía no sabía que era una Persona Altamente Sensible.
Acompañaba a profesionales y pequeños negocios a entender mejor sus herramientas digitales, ordenar su forma de trabajar y crear sistemas más claros para gestionar su actividad.
Pero había algo más. Algo que estaba ahí, aunque todavía no tuviera nombre. Mi forma de acompañar ya era diferente.
Me preocupaba el ritmo de cada persona.
- La saturación.
- La resistencia.
- La frustración cuando una herramienta parece sencilla para todo el mundo menos para ti.
- La vergüenza de preguntar.
- El bloqueo ante demasiadas opciones.
- El cansancio mental que puede generar lo digital cuando se convierte en una lista infinita de plataformas, automatizaciones, contraseñas, notificaciones y tareas pendientes.
Y es que yo todavía no hablaba de Alta Sensibilidad, pero ya lo era, y lo soy.
Por eso siempre he trabajado teniendo muy en cuenta a la persona que hay detrás de cada pantalla.
Alta Sensibilidad y tecnología
Segunda etapa: 2023-2026, transformación interna y aprendizaje del rasgo PAS
En verano de 2023, durante una terapia psicológica, descubrí que mi personalidad está marcada por un rasgo científicamente denominado Sensibilidad de Procesamiento Sensorial, también conocido como Alta Sensibilidad.
A las personas que compartimos este rasgo se nos suele llamar Personas Altamente Sensibles o PAS.
Descubrirlo fue como encender una luz en una habitación en la que llevaba años moviéndome a tientas. De pronto, muchas piezas de mi historia empezaron a encajar:
- por qué percibía algunas cosas con tanta intensidad
- por qué necesitaba profundidad, calma y sentido
- por qué analizaba tanto antes de tomar decisiones
- por qué ciertos entornos laborales me resultaban tan difíciles de sostener
- por qué buscaba coherencia incluso cuando parecía más fácil adaptarme sin más
- por qué la belleza, el orden y la estructura siempre habían sido tan importantes para mí
- y por qué nunca terminé de encajar en formas de trabajar basadas solo en la prisa, la presión o la productividad como carrera sin meta
Desde 2023 hasta hace unos meses he vivido una etapa de transformación interna muy intensa.
He aprendido sobre el rasgo. Me he certificado como Profesional en Alta Sensibilidad. He revisado mi historia profesional con otra mirada. He recolocado mi negocio. He cuestionado mensajes, servicios, ritmos y formas de comunicar.
Y he comprendido algo importante: la tecnología también puede ser sensible.
O, mejor dicho, la forma de aprenderla, elegirla e implementarla puede ser mucho más respetuosa con las personas.
Especialmente con quienes se saturan, se bloquean, se exigen demasiado o sienten que el mundo digital avanza a una velocidad que no siempre pueden sostener.
Lo que hoy puedo aportar
Acompañamiento digital para aprender, ordenar e implementar sin perderte por el camino
Hoy, a mediados de 2026, mi trabajo se ha ampliado. Hasta hace unos meses, me dirigía principalmente a profesionales y pequeños negocios que querían mejorar su gestión digital.
Y esa parte sigue estando muy presente. Aunque ahora sé que mi forma de acompañar también puede ayudar a otras personas que, aunque no tengan negocio ni lideren equipos, necesitan relacionarse con la tecnología de una forma más amable, humana y ordenada.
Por eso, actualmente, acompaño a personas que resuenan con mis valores y quieren aprender a usar lo digital sin vivirlo como una fuente constante de estrés, bloqueo o exigencia.
Principalmente trabajo con 4 perfiles. El nexo común entre todas estas personas es querer que la tecnología deje de ser una carga y empiece a convertirse en una aliada. Más clara. Más útil. Más humana. Más al servicio de la vida real.
Profesionales independientes con negocio en marcha
Que quieren ordenar su gestión, sus herramientas y su forma de trabajar.
Responsables de equipo o pequeñas empresas
Que necesitan mejorar la organización digital, la comunicación y la coordinación sin añadir más ruido.
Nuevos emprendimientos o proyectos en fase inicial
Que quieren empezar con una base digital clara, sencilla y coherente desde el principio.
Personas particulares
De cualquier edad o situación vital, que quieren ganar autonomía digital y sentirse más seguras en su día a día.
Si has llegado hasta aquí, quizá algo de esto también habla de ti
Es muy probable que tú también estés buscando una forma diferente de relacionarte con la tecnología.
O quizá, sencillamente, quieres que la tecnología empiece a estar a tu favor.
- En tu negocio.
- En tu trabajo.
- En tu día a día.
- En tu vida.
Si es así, puede que mi Escuela y mi forma de acompañar encajen contigo. Lo hablamos con calma. Sin presión. Solo si sientes que es el momento.